*EL SECRETO QUE OCULTAN SUS OJOS*

El pasillo imaginario


Acudió a la llamada irresistible de la luz cegadora y se introdujo por el angosto pasillo.
Si hubiera sentido temor, sus miedos la hubieran paralizado ante la lúgubre entrada, no fue así, decidida a tomárselo como un languido paseo, disfruto de el cálido silencio, tenia todo el tiempo que le quedaba en el mundo para llegar al final del corredor donde le esperaba la liberación.
Al amanecer otros sentirían el escalofrío de su ausencia prendida entre gramos de dolor y múltiples torrentes de lágrimas.
Ella suspendida en el tiempo sonrió, su existencia no había pasado desapercibida ni había sido tan gris, al fin supo que le había importado a alguien su perdida...

3 comentarios:

Virginia dijo...

...y es que todo el mundo en un momento u otro necesitamos que nos digan lo mucho que nos quieren y lo mucho que nos hecharian de menos si nos fueramos....

Besitos.

Bicicleta dijo...

Ser perenne no es tan fácil... que triste, profundo y bello tu relato... Tú ya eres perenne para nosotr@s

L! dijo...

dulce forma de decir adíos! me encantó! Besos :D